Terapia EMDR online para adultos

Aquí no tratamos síntomas solamente, vamos también a lo que los genera

Hay un tipo de malestar que no responde a técnicas de gestión. Que no desaparece con más esfuerzo ni con más información. Que ha sobrevivido a otros procesos terapéuticos, intacto, esperando que alguien lo mire desde otro ángulo. Para eso trabajo yo.

 

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¿Algo de esto te suena?

Cuando el problema no tiene nombre claro, pero está ahí.

Llevas meses (o años) funcionando, pero con la sensación de que algo por dentro no acompaña.

Te dices que ya deberías estar bien y eso, de alguna manera, lo hace más pesado.

Cuando intentas explicar lo que te pasa, las palabras no terminan de alcanzar, ni siquiera a ti mismo/a.

Hay momentos del día en los que el cuerpo se tensa sin que pase nada concreto, como si vivieras en un estado de alerta constante.

Ves cómo otras personas parecen soltar las cosas con más facilidad, pero tú no sabes cómo se hace eso.

Sientes que hay patrones que se repiten una y otra vez, aunque intentes evitarlo.

Sientes que lo que piensas o cómo reaccionas parece estar condicionado por algo que hay dentro de ti y que no logras entender.

Te cuesta disfrutar de lo que va bien porque te invade un miedo constante a que se estropee.

Estos no son síntomas aislados. Son señales de que hay algo más abajo que todavía no se ha tocado.

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Terapia para trauma y estrés postraumático

No todo el mundo que ha vivido algo difícil lo identifica como trauma. A veces lo que queda no es un recuerdo intenso, sino una forma de estar alerta, de reaccionar, de relacionarse que ya no encaja con la situación actual.

El trabajo desde EMDR permite procesar lo que quedó bloqueado sin necesidad de revivir lo ocurrido con detalle.

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Terapia para heridas de apego y relaciones

La forma en que aprendemos a vincularnos en la infancia deja una huella. No siempre visible, pero sí activa. Se nota en cómo gestionamos la cercanía, el abandono, el conflicto… En los patrones que repetimos aunque no queramos y en la dificultad para confiar y para poner límites al otro/a.

Trabajar el apego no es hablar del pasado por hablar. Es entender qué se instaló entonces para que pueda dejar de dirigir desde las sombras.

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Terapia para ansiedad y regulación emocional

La ansiedad tiene muchas formas. Puede ser esa tensión constante de fondo, la dificultad para desconectar, el cuerpo siempre un paso por delante de la situación. Puede aparecer como irritabilidad, como bloqueo, como reacciones que luego no entiendes del todo.

Trabajamos no solo en cómo gestionarla en el momento, sino en entender qué la alimenta. Porque la ansiedad que viene de lejos no se va aprendiendo a respirar, aunque la respiración ayude.

 

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Terapia para autoestima

Hay personas que funcionan bien por fuera y cargadas por dentro. Que se exigen mucho, dudan de sus decisiones, necesitan confirmación externa para sentirse suficientes. O que sienten que hay algo en ellas que no termina de estar bien, aunque no sepan definirlo.

Esa sensación tiene raíz. Y cuando se trabaja desde ahí, algo empieza a moverse de verdad.

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Terapia para duelo y pérdidas vitales

El duelo no es solo la muerte de alguien. Es cualquier pérdida que sacude lo que uno/a creía que iba a ser. Una relación que termina, un trabajo que desaparece, una versión de ti mismo/a que ya no vuelve, una etapa que se cierra…

Hay duelos que se atascan y no avanzan solos, aunque pase el tiempo. Trabajarlos a fondo permite que dejen de ocupar el espacio que necesitas para lo que sigue.

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Terapia para bloqueos emocionales y patrones internos

A veces no hay un problema concreto que poner sobre la mesa, sino la sensación de que algo no fluye y de que tomas siempre las mismas decisiones, aunque no te sienten bien. Quieres avanzar, pero hay algo que te frena y no te lo permite.

Ese tipo de malestar también tiene explicación. Y también tiene solución. Trabajarlo requiere tiempo y paciencia, pero los cambios que produce son de los que se quedan.

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No hace falta haber vivido algo que el mundo llame grave para que algo dentro de ti no esté bien. El malestar no siempre viene de un evento concreto. A veces viene de años funcionando de una manera determinada. De vínculos que dejaron huella. De situaciones que en su momento no tuvieron espacio para procesarse. O simplemente de una sensación persistente de que algo no cuadra, aunque no sepas ponerle nombre. Trabajo con todo eso, no solo con lo que encaja en una categoría clínica.

 

Cuando el trabajo llega al origen, los cambios se sienten de otra manera. El malestar no desaparece de golpe, pero empieza a tener sentido y, al comprenderlo, deja de dirigirte del mismo modo. Los patrones pierden automatismo, tus reacciones se vuelven más comprensibles y lo que cambia puede mantenerse sin que tengas que estar controlándolo constantemente, porque no se trata de un aprendizaje superficial, sino de algo que realmente se ha transformado.

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El enfoque que marca la diferencia.

Mi trabajo se articula desde dos pilares: el encuadre de trauma y apego, y la técnica EMDR.

 

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El encuadre de trauma significa mirar hacia atrás para entender el presente. Revisar qué patrones se formaron, en qué contexto, y cómo siguen operando hoy sin que nos demos cuenta. No para quedarse en el pasado, ni para remover lo que no necesita ser removido. El trabajo no consiste en abrir lo que está cerrado sin motivo. Consiste en identificar qué es lo que sigue activo, qué interfiere hoy, y trabajar específicamente eso.

 

Nada más, pero tampoco nada menos.

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El EMDR es un abordaje psicoterapéutico que permite reprocesar recuerdos que quedaron atascados tras experiencias difíciles y que siguen generando malestar en el presente. Se utiliza, por tanto, para resolver material emocional perturbador, pero también para potenciar estados emocionales positivos con el propósito de generar crecimiento.

El EMDR consta de 8 fases y está guiado por el modelo de Procesamiento Adaptativo de la Información. No son protocolos que aplico de forma estándar. Son la forma en que leo cada caso, sea cual sea la problemática que trae el paciente a consulta. Pero eso no significa que cada proceso se parezca al anterior. La especialización define el enfoque, no el camino. Cada persona llega desde un lugar distinto y el trabajo se construye desde ahí, respetando los tiempos, las resistencias y lo que cada uno/a puede y quiere tocar en cada momento.

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Tarifas y modalidades

Sesión individual

60 €

/hora
Sesión de psicoterapia individual online. Duración de 60 minutos. La frecuencia habitual al inicio es semanal o quincenal. A medida que el proceso avanza y se consolida, las sesiones se van espaciando de forma natural.

Modalidad

Online

Videollamada segura. Disponible para cualquier persona de habla hispana, viva donde viva. Sin desplazamientos.

 

Espacio para testimonio

Pendiente de texto aprobado, iniciales autorizadas y consentimiento de publicación.

Espacio para testimonio

Pendiente de texto aprobado, iniciales autorizadas y consentimiento de publicación.

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